martes, 3 de febrero de 2009

Primer capítulo

El teléfono sonó de repente. Me levanté de golpe, chocando con todas las sillas y obstáculos varios que había en el comedor hasta que lo cogí. Era Lucas, y parecía muy divertido.
- Que hay tío… Solo estaba tumbado… No me paso el día durmiendo, sabes que por las noches trabajo… A ver, suéltalo ya… Haha, ¿tiene pensado Marvin ir hoy?... Está majara, hace días que lo planeaba… No se, no tengo muchas ganas de salir esta noche… No insistas, tengo ya mi edad para decidir sobre esto… Bueno, está bien, ya te diré algo… Nos vemos, cuídate.

Al parecer, Marvin, el fiestero del grupo, se había enterado de que este fin de semana iban a venir en “Da2” unas chicas de Finlandia. “Da2” era el local donde solíamos ir siempre de fiesta. Era grande aunque íntimo y acogedor, y la música tampoco estaba del todo mal. El chico tenía una especial habilidad para oler a chica fácil de la cual todos nos habíamos aprovechado alguna que otra vez. En realidad, gracias a él y a Lucas había pasado las noches más locas de toda mi vida.

Lucas era mi mejor amigo. Le conocía desde el instituto y nuestra amistad había evolucionado de forma evidente a partir de entonces. Confiaba en él tanto como para dar mi vida. También estaban Till, Thomas, Jens, Cristopher y Sunday. Oh, mi pequeña Sunday. Tan ruda y a la vez tan dulce. Siempre había sido mi punto flaco. Creo que me enamoré de ella al instante en que la vi, a las puertas de aquel bar, hablando con sus compañeras y rompiéndose a carcajadas con un vestido rojo. Sunday siempre se había alejado de mí por miedo a quedarse totalmente atónita. Creo que ella también estuvo completamente loca por mí en su tiempo, pero eso hizo que me replanteara el asunto y dejara de verla como mi chica ideal. A partir de ahí Sunday se convirtió en más que eso. Pasó de ser mi compañera a mi más fiel amiga. Ocupó mi conciencia en mis más lúgubres días y me salvó el culo en más de una vez. Y yo hice lo mismo por ella, o al menos lo intenté.
Sunday no solía salir mucho con nosotros, ella tenía su propio grupo y se unía a nosotros solo en esas noches en que su compañía era necesaria. Su mejor amiga era Sue, la nena de Till. Los desesperados intentos de Sue y Till para juntarnos fueron nulos en todas las ocasiones. Aun así creo que no hubiera funcionado ni que le hubiésemos puesto ganas.

Finlandesas… ¿Qué estarían haciendo en Köln? Y lo más importante… ¿Cómo se había enterado Marvin?
La ciudad estos días estaba completamente blanca. La nieve caía pesadamente encima de nuestras cabezas y a mi me entristecía verlo. Me recordaba a mi madre, antes de que muriera de cáncer. Siempre que podíamos nos cogía a mi hermana y a mí y nos llevaba a patinar encima del hielo que se formaba en las plazas. No es que fuese muy interesante, pero mamá siempre había conservado especial relación con el frío y la nieve, así como todo lo helado. Un día nos dijo que si nos sentíamos solos, un oso polar estaría pensando en nosotros. Aun recuerdo a mamá contándonos esas historias y en como le brillaban los ojos a mi hermana. Al fin y al cabo era todo lo que me quedaba de ella.

En realidad no tenía muchas ganas de salir esta noche. Últimamente todas las fiestas estaban resultando iguales, sin mucho entusiasmo, y estaba perdiendo las ganas por las chicas de la zona. Necesitaba dosis nuevas de pasión, y aun así no me veía capaz de tomarlas por miedo a ser sacrificado. Mi vida estaba dejando ese aire de locura que me había caracterizado en otros tiempos. “Oh vamos, Nils, deja de pensar tanto y disfruta!” Me había dicho alguna vez Cristopher. “Al fin y al cabo, cuando te des cuenta de que has desperdiciado tu tiempo no habrá manera de recuperarlo.” Y llevaba parte de razón en todo eso, pero aun así no sabía como ocupar mi tiempo que no fuera en estudiar y trabajar. Cristopher estaba en lo cierto, necesitaba un descanso, borrón y cuenta nueva. ¿Pero cómo? Los cambios no se me habían dado bien nunca y ponerlos en práctica ahora solo haría empeorar las cosas. ¿Pero que diablos estaba diciendo? Mi vida era mi vida, y no podía estar reprimida por una maldita afirmación. Que más daba si me estrellaba, esta noche era mi noche e iba a ser la más especial de todas.
Finlandesas, ¿qué más se podía pedir?

1 comentario:

Bronzie dijo...

a por todas, venga, vamos!
m'agrada, m'agrada, ja saps que ara et toca seguir-la, i que jo m'hi enganxaré com a ídol que et tinc i tindré sempre:)
(jejjejje:$)
t'estimo (i als finlandesos més)